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Puede tener errores, y por eso se enseña el escaneo al lado.
A pesar de los numerosos avances conseguidos estamos lejos de
alcanzar la igualdad real para las personas LGTBI. Aún siguen siendo
más los países en los que existen disposiciones que penalizan los actos
sexuales consensuados entre personas adultas del mismo sexo (69)
que los que incorporan a sus ordenamientos leyes de protección para
el colectivo. Además, en 6 países, la pena de muerte es el castigo
legalmente prescrito para las relaciones sexuales homosexuales,
mientras que en otros cinco, diversas fuentes informan de que podría
imponerse la misma pena.
En nuestro país el número de agresiones sigue aumentando año tras
año hacia personas LGTBI, Aunque todavía no contamos con datos
desagregados por tipo de delito, sí que sabemos que el año 2021 se
produjo un incremento del total de los delitos de odio de más del 40%
respecto al 2020, recibiendo, según datos del Ministerio del Interior,
1802 denuncias por delitos de odio (530 más que el año anterior) lo cual
supone un triste récord en la serie histórica desde que se contabilizan
estos hechos.
na gran parte de estos delitos están motivados por la orientación y la
identidad sexual de la persona que los sufre, convirtiendo al colectivo
TBI en una de las minorías más vulnerables ante los ataques de las
personas que lamentablemente aún se resisten al cambio social. Son
potos, cada día son más radicales y además encuentran amparo en los
digcursos de una ultraderecha cada vez más altiva.
Es siempre importante señalar que, además, en torno al 90% de estos
delitos se quedan sin denunciar, como muestra la encuesta sobre
delitos de odio del Ministerio del Interior realizada en el año 2021.
Conseguir derechos, en muchas ocasiones no es consolidarlos, y por
ello debemos seguir reivindicando sin olvidar que la lucha sigue, más
en estos momentos donde las políticas de la ultraderecha han entrado
en nuestras instituciones y se han convertido en altavoces del odio hacia
personas LGTBl! y otros muchos colectivos. No podemos olvidar que
esa ultraderecha quiere implantar el pin parental evitando así una
educación en igualdad, la derogación del matrimonio igualitario o la no
criminalización de las mal llamadas terapias de reconversión.
Un claro ejemplo es como en nuestro municipio, pleno tras pleno, la
ultraderecha insiste en la inquisición de los talleres y cursos para la
igualdad y no discriminación por LGTBlfobia que se imparten en los
centros educativos.
Indicar además que la ciudad de Móstoles y su población, es diversa,
abierta, respetuosa, y se siente orgullosa de ello. Hace ya más de 16
años que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una realidad
en nuestro país, avance social que llegó de la mano del Gobierno del
entonces presidente José Luís Rodríguez Zapatero y del movimiento
LGTB!. Este reconocimiento de derechos contó con un gran respaldo
Pleno - 23/06/22
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