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un ordenador, de aulas con pizarras digitales con conexión inalámbrica a
Internet y con unos profesores especialmente preparados de acuerdo con el
plan de formación que establezca cada Comunidad Autónoma.
La informatización de las aulas es mucho más que introducir tecnología;
revoluciona el modo en que se relacionan los alumnos con los profesores y
los padres, reduce el absentismo laboral e incrementa notablemente la
motivación de estas tres partes.
El presupuesto para el curso 2009-2010 ascendió a 200 millones de euros,
que debían ser cofinanciados, mediante convenios, al 50 % entre el Gobierno
de España y las Comunidades Autónomas. En dicho convenio se
especificaron los requisitos técnicos que debían reunir los ordenadores
portátiles. Las adjudicaciones son responsabilidad de los gobiernos
autonómicos y, en todas las que se han producido, se han asignado a
consorcios que ofrecían paquetes llave en mano: además del hardware,
incluyen todo el software de seguridad, el mantenimiento de los equipos, los
accesorios, la conectividad a Internet, la formación del profesorado,
soluciones de financiación (como el rénting) y, en algunos casos, contenidos
didácticos.
Este programa no se trata de un desembarco de ordenadores, sino de una
implantación de las tecnologías de la información, de acuerdo con los criterios
que cada consejería considera más oportunos. Tampoco se trata de que la
página del libro pase al ordenador en formato PDF; los libros interactivos
deben permitir, además, una aproximación más individualizada al nivel de
cada alumno
Pero la situación actual del desarrollo del plan Escuela 2.0 ha sido muy
desigual en este país. En total se han facilitado portátiles a 325.000 alumnos
de primaria, se han puesto en marcha más de 15.000 aulas digitales y se han
formado en las tecnologías de la información y la comunicación a 73.000
profesores de toda España.; Andalucía y Cataluña con un 35% de los centros
educativos son las Comunidades Autónomas con mayor acogida de este
programa. Otras Comunidades Autónomas, como Galicia o Canarias, harán
de este nuevo curso escolar, 2010-2011, su experiencia piloto. Y en el lado
opuesto tenemos Madrid, que se resiste a poner en marcha la iniciativa.
Las razones dadas no convencen a nadie y la realidad es que Madrid rechazó
los 11 millones de euros que le tocaban. La brecha tecnológica entre los niños
de Móstoles y otros niños en otras Comunidades Autónomas es cada vez
mayor, y no por rechazar este plan, los niños mostoleños van a tener más
imaginación o se van a socializar mejor que los de Cataluña.
Para este curso, el Ministerio de Educación ha previsto una partida
presupuestaria de 100 millones de euros en todo el Estado, para seguir
cofinanciando las actuaciones de las Comunidades Autónomas en dicha
materia. Y Madrid parece que se vuelve a quedar fuera de esta iniciativa,
PLENO 30.09.10
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