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Puede tener errores, y por eso se enseña el escaneo al lado.
Es imprescindible, por tanto, el papel y protagonismo de lo local, de
la proximidad, de la buena vecindad, del concepto de ciudadanía,
para avanzar en la construcción de ciudades saludables, cuidadoras
o amigables.
Para las personas mayores es una prioridad vivir en su entorno
habitual, en su comunidad, en su propio domicilio mientras lo deseen
y les sea posible hacerlo, con el mayor grado de bienestar. Todavía
existen viviendas de personas mayores, especialmente en las
barriadas de las ciudades y en los pueblos, que presentan barreras
arquitectónicas en sus distintas estancias, necesidad de arreglos en
las instalaciones de agua, luz, gas, calefacción, así como el
“envejecimiento” propio de un edificio generalmente antiguo. Por ello,
será necesario adaptar alojamientos y proporcionar servicios que
permitan a las personas mayores, personas con movilidad reducida,
que viven solas y con necesidades de apoyo, vivir con el mayor
grado de autonomía.
En espacios urbanos consolidados, la elaboración de mapas de
riesgo señalando los elementos que favorecen o dificultan la
convivencia en un determinado barrio o zona de la ciudad, puede
ayudar a tomar medias que, sin ser cambios profundos en la
estructura del espacio, supongan mejoras para la convivencia oO
eliminen obstáculos para la misma. Se trata de prevenir y potenciar
las relaciones de comunidad en todos los tramos de edad, el
envejecimiento activo, ofrecer oportunidades de convivencia con
otras personas y de relación con el entorno, a través de actividades
útiles también para que los mayores puedan mantener y desarrollar
las capacidades físicas y mentales.
Como concluyen las investigaciones es necesario desarrollar una
gran alianza ciudadana compartida entre diferentes agentes para
poner el cuidado y estos valores en el centro, recuperando valores
como la comunidad.-Aquí, ideas como hacer de cada comercio, de
las farmacias o de las comunidades de vecinos espacios de
deteeción y sensibilidad, resultan clave, Formar y desarrollar
scuelas de ciudadanía y civismo para la creación de redes sociales
A de detección y ayuda mutua es fundamental. Lanzar estos mensajes
¿ en campañas estructuradas, así como desarrollar programas
concretos de acción e intervención y generar alianzas y coordinación
entre diferentes administraciones a nivel estatal, autonómico y
municipal. Un elemento común de las experiencias más exitosas es
que han logrado articular redes entre diferentes iniciativas públicas,
especialmente sus servicios sociales y sanitarios, de organizaciones
voluntarias, del vecindario y con el comercio. Hay evidencias más
que suficientes para asegurar que el trabajo en red es imprescindible
para la eficacia de las intervenciones en materia de soledad. Crear
radares a nivel vecinal para detectar situaciones de soledad,
implicando al propio vecindario y al comercio de proximidad. Con
sistemas ágiles de comunicación con los servicios sociales, y de
respuesta por parte de estos, para constatar primero si la persona
Pleno - 24/11/22
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