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DGT, exponiéndose también a ser multados consecuencia de la
ineficiente política comunicativa del Gobierno.
Desde el punto de vista estrictamente técnico, la baliza V16 presenta
limitaciones relevantes de eficacia, que no han sido suficientemente
acreditadas mediante estudios independientes, informes periciales ni
ensayos en condiciones reales de tráfico. En vehículos industriales de
gran tonelaje, como camiones o furgones, la ubicación de la baliza en
la cabina resulta totalmente ineficaz, ya que la propia caja del vehículo
oculta su visibilidad desde el exterior, volviendo inútil el dispositivo. A
ello se añade que, en tramos de carretera con curvas cerradas,
cambios de rasante o zonas sin visibilidad directa, la baliza no permite
anticipar la presencia del vehículo detenido, poniendo en riesgo a los
conductores que se aproximan.
Asociaciones de conductores y Guardias Civiles también han elevado
dudas sobre la utilidad general del dispositivo, alegando que “de día
no se ve lo suficiente”. Además, cabe destacar que estas balizas
requieren conexión a internet para conectarse con la red DGT 3.0, por
lo que requieren una tarjeta eSIM integrada. Sin embargo, en multitud
de puntos de la red de carreteras de España no existe red suficiente
para este uso, por lo que su uso se convertiría en inútil para los
objetivos que supuestamente se persiguen.
Tampoco se han publicado estudios concluyentes sobre su
rendimiento en condiciones climatológicas adversas como lluvia
intensa, niebla densa, nieve o polvo en suspensión. Por el contrario,
los triángulos de emergencia —ahora sustituidos por la baliza V16—
permitían, incluso en condiciones meteorológicas extremas, advertir la
presencia de un vehículo averiado con una antelación mínima de 100
metros, lo que facilitaba a los conductores una reacción adecuada
para reducir la velocidad y evitar el impacto.
Además, la obligatoriedad de la baliza V16 introduce un riesgo
añadido que contradice frontalmente las recomendaciones nacionales
e internacionales de seguridad vial: el peligro de que los conductores,
al activar el dispositivo desde el interior del vehículo, permanezcan en
el habitáculo mientras esperan asistencia.
Los protocolos de prevención de riesgos establecen claramente que,
ante una avería o incidente en carretera, los ocupantes deben
abandonar inmediatamente el vehículo y situarse en un lugar seguro
fuera de la calzada. Incentivar, aunque sea de forma indirecta,
conductas que llevan a permanecer dentro del vehículo supone
incrementar el riesgo en caso de colisión.
Todo ello evidencia que la obligación de utilizar la baliza V16 carece
de proporcionalidad, no garantiza un beneficio real y acreditado en
términos de seguridad vial, genera una desigualdad normativa frente a
los vehículos extranjeros, impone una carga económica injustificada a
las familias españolas y puede fomentar prácticas peligrosas
expresamente desaconsejadas por los servicios de emergencia.
Pleno - 18/12/25
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