Texto propio del PDF: lectura sin pérdida.
En este proceso, es de justicia también reconocer la labor del
movimiento feminista. El trabajo de tantas asociaciones y mujeres
anónimas que lucharon incansablemente hasta convertir la
reivindicación en ley. Lamentablemente, los derechos de las
mujeres no están libres de sufrir retrocesos, con iniciativas como la
aprobada en el último pleno del Ayuntamiento de Madrid sobre un
inexistente ‘síndrome postaborto’, que supone un intento de
culpabilizar y estigmatizar a las mujeres. No es la primera vez que
el Partido Popular trata de recortar este derecho. Lo intentaron a
través de su recurso rechazado en el Tribunal Constitucional y de la
reforma fallida de la ley orgánica 2/2010 por parte del Gobierno de
Mariano Rajoy. Lo preocupante es que ahora lo hacen desde una
institución que debería garantizar la igualdad y la libertad de las
mujeres, además del respeto a la legislación vigente. Lo
inaceptable es que ahora lo hacen con derechos conquistados
hace 40 años.
Por ello, el Gobierno de España, liderado por un presidente
socialista, continúa en la senda de progreso y acaba de anunciar
que llevará al Congreso de los Diputados una propuesta de reforma
para incluir el derecho al aborto en la Constitución y así blindarlo
frente a los ataques.
En la Comunidad de Madrid no hay formación afectivo sexual en
los centros educativos. Los centros de planificación familiar han
desaparecido. Es la única región donde no se han financiado con
recursos propios la píldora postcoital y métodos anticonceptivos
modernos. Y solo el 0,37% de las interrupciones voluntarias del
embarazo se realizaron en la sanidad pública durante 2024. A esto
se añade que las clínicas privadas autorizadas se ven obligadas a
funcionar sin convenio ni contrato, sufriendo constantes retrasos en
los pagos por parte de la Consejería de Sanidad. Además, la
financiación pública de esta prestación para las mujeres de origen
extranjero se ha reducido de forma alarmante.
Tal y como se señala en el informe “El Aborto en España:
barreras y retos para garantizar el derecho a la interrupción
voluntaria del embarazo”, realizado por la Federación Mujeres
Jóvenes, la Comunidad de Madrid no cuenta con un protocolo que
regule de forma clara y homogénea el acceso a la interrupción
voluntaria del embarazo ni tampoco con un registro de objetores de
conciencia. Y siguen sin poner en marcha medidas que garanticen
entornos libres de hostigamiento en las clínicas IVE.
Estas actuaciones deliberadas en la Comunidad de Madrid
obstaculizan el derecho de las mujeres a interrumpir de forma
voluntaria su embarazo. El Gobierno Autonómico tiene la
obligación, tanto de garantizar que las mujeres puedan ejercer su
libre derecho al aborto, como de abstenerse de realizar cualquier
acto que vulnere los derechos sexuales y reproductivos. Y de
procurar que otras administraciones no invadan sus competencias,
como la informativa a las mujeres que deseen acceder a esta
prestación sanitaria.
Pleno - 23/10/25
Pág. 27/38