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mal funcionamiento de los servicios, al sobrecargarse las agendas
de pacientes nuevos a los que resulta imposible proporcionar un
seguimiento de calidad, con citas de valoración e intervención con
frecuencia insuficiente como para tener un impacto en su calidad
de vida y la evolución de su trastorno. Cuando la prioridad a la hora
de organizar las agendas de psiquiatras y psicólogas clínicas es
atender al mayor número posible de pacientes nuevos, a expensas
de espaciar cada vez más el tiempo entre citas de seguimiento se
llega a situaciones como la de varios centros de salud mental de la
Comunidad de Madrid, en la que pacientes en situación de crisis
por su trastorno mental tienen las citas con su psiquiatra o su
psicólogo clínico cada seis meses, algo que impide cualquier
intervención psicoterapéutica.
Para las citas para pacientes a los que se recibe por primera vez
en el servicio o hace más de un año que no se tiene contacto con
ellos, la recomendación técnica es proporcionar un hueco de
mínimo 45 minutos en el caso de los adultos y 60 minutos en el
caso de los niños, del mismo modo que para las citas de
seguimiento donde haya intervención terapéutica el tiempo mínimo
recomendado es de 30’. La excesiva presión para reducir lista de
espera sin ajustar al alza las plantillas se transforma en muchos
centros de salud mental en una reducción de estos tiempos para
aumentar el volumen de pacientes vistos, algo que no permite un
trabajo clínico en condiciones. Así mismo algunos centros, siempre
para bajar lista de espera, modifican los criterios de qué pacientes
son considerados “nuevos”, adjudicando citas de seguimiento a
pacientes a los que no se ha valorado desde hace mucho tiempo y
cuyo cuadro clínico puede haber variado sensiblemente.
La priorización excesiva de pacientes nuevos sobre las citas de
seguimiento convierte a los centros de salud mental en servicios
expedidores de informes clínicos sin capacidad para atender los
trastornos mentales ni sostener procesos terapéuticos, algo que
transgrede de forma clara los principios que rigen nuestro sistema
nacional de salud, así como los principios comunitarios del vigente
Plan de Salud Mental en la Comunidad de Madrid.
La organización de los servicios debe asegurar que los
pacientes son atendidos sin excesiva demora, pero también que
una vez en seguimiento en los centros de salud mental van a recibir
una atención de buena calidad.
En el caso de Móstoles encontramos que el Centro de Salud
Mental situado en la Calle Nueva York se está dando una situación
insostenible, donde en los últimos años se han marchado hasta 14
profesionales, 11 psiquiatras y 3 psicólogos, 4 de ellos en el
transcurso de tan sólo 3 semanas. En octubre de 2024, 2
profesionales han rechazado la consolidación de la plaza en este
Centro de Salud Mental. Esta realidad está degenerando en que las
citas de seguimiento se den a 6 meses vista, algo contra cualquier
criterio clínico.
Por otro lado, encontramos que el Hospital Universitario de
Móstoles vemos cómo se cierran servicios de salud mental, siendo
cada vez menos las profesionales y los servicios ofrecidos.
Pleno - 28/11/24
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