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siendo un problema estructural que atraviesa fronteras, culturas y
circunstancias los Ayuntamientos, Diputaciones, Cabildos y
Consejos Insulares nos unimos para reafirmar nuestro compromiso
con la lucha por la igualdad y la dignidad.
La erradicación de la violencia contra las mujeres es una tarea
que nos corresponde a toda la sociedad como parte de un esfuerzo
colectivo para transformar las estructuras que perpetúan el
machismo y la desigualdad, evitando caer en los discursos
negacionistas, porque a pesar de los desarrollos legislativos en
España, aún queda mucho por hacer.
Es imprescindible que toda la sociedad se una en la condena de
la violencia machista en todas sus manifestaciones, y que
trabajemos colectivamente para construir un futuro en el que
ninguna mujer deba vivir con miedo. Solo con el compromiso activo
de todos y todas podremos erradicar este fenómeno estructural.
Desde el año 2003, en España más de 1.279 mujeres han sido
asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, y en lo que
llevamos de año, 24 menores se han quedado huérfanos.
A esta tragedia debemos sumar las innumerables violencias
cotidianas que permanecen muchas veces invisibles y silenciadas:
la violencia económica que priva a las mujeres de su
independencia; la violencia vicaria, donde los hijos e hijas son
utilizados como instrumentos de sufrimiento; la violencia digital, que
se manifiesta en amenazas, acoso y chantaje en el entorno virtual;
y la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, una
de las formas más crueles de esclavitud contemporánea. No
podemos olvidar tampoco el uso de la sumisión química, una
práctica deplorable que convierte a las víctimas en objetos sin
voluntad para ser violentadas impunemente.
Tampoco podemos ignorar las formas extremas de violencia que
se agravan en contextos de guerra y conflicto armado, donde
mujeres y niñas son utilizadas como armas de guerra, sufriendo
violaciones, abusos y esclavitud sexual, crímenes que con
demasiada frecuencia quedan impunes.
Estas atrocidades nos exigen reforzar nuestro compromiso con
la defensa de los derechos humanos y la protección de las
víctimas, exigiendo justicia y reparación en todas las partes del
mundo.
En un día como hoy, recordamos especialmente a las mujeres y
niñas de Afganistán, a quienes las nuevas leyes del régimen talibán
han privado aún más de libertad, recluyéndolas en sus hogares, sin
acceso a la educación, al trabajo ni a la vida pública. Esta regresión
de derechos es un doloroso recordatorio de que la lucha por la
igualdad y la justicia no puede cesar, y que la comunidad
internacional debe redoblar sus esfuerzos para asegurar que los
Pleno - 28/11/24
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