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Ayuntamiento de Móstoles
verguenza de ser noticia internacional no por el logro histórico
alcanzado por esas 23 mujeres, las primeras y valientes muestras de
apoyo a la jugadora y a toda la selección por parte de gente del
fútbol como Miguel Galán presidente de la Escuela Nacional de
Entrenadores de Fútbol de España (CENAFE), que presentó la
primera denuncia contra el presidente de la Federación; la renuncia
de Borja Iglesias, jugador del Betis, a su puesto en la selección
mientras esta situación se mantenga, han provocado una reacción
en cadena: dimisión de once miembros del cuerpo técnico de la
selección femenina dejando solo al seleccionador quien, por fin,
decide calificar de impropio el comportamiento de Rubiales; fuga de
patrocinadores, la aparición en el campo de fútbol de los jugadores
del Sevilla, que saltaron al campo con el hashtag tHSeAcabó, en sus
camisetas, del Cádiz que salió al campo con una pancarta que decía
“Todos somos Jenni” o el apoyo de Xavi Hernández, entrenador del
Barca. Incluso las futbolistas de todo el mundo han emitido
comunicados en apoyo a la selección española. Apoyo que también
han recibido de personalidades internacionales de la ciencia, la
cultura y las artes.
Las reacciones han tardado en llegar, y han sido timoratas las de sus
compañeros de la selección española de fútbol masculino, la de los
jugadores de primera división, esos que tienen poder no solo en el
campo, sino también para influir y hacerlo bien en las nuevas
generaciones.
Ese “piquito” inofensivo, que es, en realidad, una agresión recogida
en el código penál y que, no hace mucho, habría sido, como
esperaba Rubráles, algo anecdótico, hoy en día, cuando la mayoría
de la población tenemos muy claro que, si es algo que no haces a un
hombre; tampoco se lo debes hacer a una mujer, sabemos que ese
iguito fue una agresión no consentida de un hombre poderoso
ntra una mujer cuyo futuro laboral depende de él. Y, el problema,
o es el piquito, es, como hemos visto, todo lo que hay a su
alrededor y que perpetúa esa desigualdad y ese machismo que está
presente en el día a día de la mayoría de las mujeres y que se ha
hecho evidente en esta situación.
Este no es un hecho anecdótico — recordemos lo ocurrido cuando las
jugadoras del Barcelona y de la Real Sociedad, tras la final de la
Supercopa femenina disputada en Mérida, tuvieron que ir recogiendo
las medallas de una mesa y colocándoselas ellas mismas- o como
15 jugadoras renunciaron, hace un año, a jugar en la selección
porque Rubiales prefirió mantener en el puesto de seleccionador a
Jorge Vilda a escuchar sus necesidades, algo que no habría ocurrido
nunca con el equipo masculino. No es un caso anecdótico, aislado y
puntual, la reacción de las instituciones, la tardanza en reaccionar de
patrocinadores, el silencio de gran parte del mundo del deporte,
evidencian que hay que seguir peleando por esa igualdad que,
muchas veces, damos por sentada solo porque está recogida en
Pleno - 28/09/23
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