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es el único país de la OCDE cuya tasa de desempleo crónica
supera el IO 96.
El continuo aumento de la presión económica que el Gobierno
ejerce sobre los autónomos ha venido provocando el descenso de
su peso sobre el total de los afiliados al sistema. En los últimos 10
años han pasado de representar el 18,41 % del total de afiliados al
15,73 96, lo que acredita que la celebración del número de afiliados
que proclama el Gobierno es deliberadamente parcial, habida
cuenta de que ignora el dato necesariamente correlativo del total de
trabajadores. El constante decrecimiento de esta proporción
evidencia la hostilidad del sistema hacia el trabajo por cuenta propia
y el emprendimiento; un hecho que, naturalmente, tiene una
incidencia directa sobre el empleo por cuenta ajena, dada la
condición que tienen los autónomos de potenciales empleadores y
creadores de empleo.
El último gran hito en este auténtico proceso de abrasión es el
nuevo sistema de cotización a la Seguridad Social basado en los
rendimientos obtenidos. Desde 2023, los trabajadores autónomos
no pueden elegir la base de cotización que deseen entre la base
mínima y máxima en vigor, sino que se ven obligados a situarse en
el tramo de rendimientos que les corresponda y, dentro de este,
seleccionar entre las bases previstas para el mismo.
Llevado a la práctica, en el año 2019, un trabajador autónomo
podía seleccionar la base mínima del sistema (944,4 €) y abonar
una cuota de 283,32 € mensuales, independientemente de sus
rendimientos. Por el contrario, en 2025, un autónomo con
determinada facturación no podrá elegir una base inferior a 1.928,1
€ y verse obligado a pagar una cuota de 624,7 € al mes.
La asfixia a la que tiene sometido el Gobierno a los autónomos
se traduce en datos concretos: el 45 % de los autónomos trabajan
una media de IO o más horas diarias para sacar adelante su
negocio, lo que entre otras cosas provoca que un 60 % asegure
tener serias dificultades para conciliar la vida profesional y la
familiar; 8 de cada 10 autónomos no pueden disfrutar de más de 20
días de vacaciones al año; el 63,9 % no han estado de baja médica
en ninguna ocasión desde el comienzo de su actividad; 9 de cada
10 autónomos que cursan baja en el mencionado régimen afirman
haberlo hecho por problemas económicos; más del 65 % de los
autónomos ha incrementado los precios como consecuencia de la
escalada de los costes y más del 52% tiene previsto volver a
hacerlo antes del final de año si no mejora la situación económica.
Esta estrategia de incremento de las cuotas del RETA no es
meramente circunstancial, sino que ha sido diseñada a largo plazo
con el objetivo de nutrir cada vez más las arcas de la Tesorería
General de la Seguridad Social a través de los recursos
procedentes del trabajo y del esfuerzo de los autónomos. Sin
embargo, este incremento de las aportaciones no se traduce
después en una mejor protección a los autónomos por parte del
sistema.
Pleno - 29/01/26
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