Texto propio del PDF: lectura sin pérdida.
resuelto el problema de la inmigración ilegal ni haya evitado su
reiteración.
Muy al contrario, estas regularizaciones han generado un efecto
llamada permanente, debilitando el principio de legalidad y trasladando
el mensaje de que el incumplimiento de la ley acaba siendo premiado.
Asimismo, desautorizan a quienes respetan los procedimientos legales
de entrada y residencia, generan tensiones sociales evitables, dificultan
la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado,
incrementan la inseguridad en barrios y municipios y deterioran
gravemente la convivencia vecinal.
Del mismo modo, la inmigración masiva e irregular sobrecarga de
forma insostenible los servicios públicos esenciales, tales como la
sanidad, la educación, la seguridad, el transporte y los servicios
sociales; incrementa de manera exponencial la presión sobre la
vivienda y las ayudas al alquiler; y supone un aumento constante del
gasto de todas las Administraciones Públicas, sin una compensación
real en términos económicos o sociales.
Resultan especialmente graves las declaraciones públicas
realizadas por portavoces del entorno político del presidente del
Gobierno en un mitin celebrado en Zaragoza, en las que se expresaba
el deseo de "barrer de fachas y racistas con gente migrante", "ojalá
teoría del reemplazo" y "tras la regularización de inmigrantes, vamos a
por la nacionalidad y a que puedan votar". Estas manifestaciones,
celebrando abiertamente la regularización extraordinaria, evidencian el
interés de determinadas élites políticas por alterar el censo electoral y
silenciar la voluntad de los españoles, anteponiendo la conservación de
sus privilegios al bienestar, la seguridad y la convivencia social.
Asimismo, el discurso reiterado según el cual la inmigración masiva
es imprescindible para garantizar la sostenibilidad del sistema público
de pensiones resulta falso, tal y como demuestra, entre otros estudios,
el Informe sobre el Coste de la Inmigración publicado recientemente por
la Fundación Disenso. Los datos evidencian que, salvo casos muy
excepcionales de alta cualificación, la inmigración poco cualificada no
solo no compensa el déficit estructural del sistema, sino que lo agrava.
Las pensiones no se defienden con inmigración masiva, sino con
políticas serias, valientes y orientadas al interés nacional. La afirmación
sostenida durante años por los gobiernos del Partido Popular y del
Partido Socialista de que España necesita millones de inmigrantes para
sostener el sistema de pensiones se contradice con la realidad: la
inmigración poco cualificada no financia las pensiones, sino que genera
déficit. Resulta, además, profundamente contradictorio que quienes
sostienen este discurso oculten que las tasas de desempleo de la
población extranjera superan ampliamente a las de los nacionales.
Con unas cifras de paro estructuralmente elevadas, en las que uno
de cada cuatro desempleados en España es extranjero, resulta
evidente que España no necesita inmigración masiva ni a corto ni a
medio plazo. Carece de toda lógica insistir en importar mano de obra
Pleno - 26/02/26
Pág. 52/77