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mientras millones de españoles y cientos de miles de extranjeros ya
residentes permanecen desempleados.
Actualmente, más de 3,9 millones de inmigrantes viven en España
sin trabajar, lo que representa aproximadamente el 58 % del total,
estimado en torno a siete millones de extranjeros. Si a estas cifras
unimos la ausencia de prioridad nacional en el acceso a cualquier
ayuda/prestación pública, vemos como no sólo estamos endeudando a
los españoles de a pie, sino que además en no pocas ocasiones, se
quedan fuera del reparto social, lo que provoca que muchos españoles,
a pesar de sus necesidades, queden excluidos del reparto social,
incrementando el endeudamiento público y la fractura social.
Este patrón no es exclusivo de España. Países con una mayor
tradición de análisis del impacto fiscal de la inmigración han alcanzado
conclusiones similares. En Dinamarca, el Ministerio de Finanzas publicó
un informe en el que se constataba que los inmigrantes procedentes de
países no occidentales generan un déficit fiscal anual superior a 4.400
millones de euros, déficit que persiste incluso en la segunda
generación. En los Países Bajos, el CPB Netherlands Bureau for
Economic Policy Analysis concluyó que los inmigrantes no occidentales
y sus descendientes suponen un coste neto de 167.000 euros por
persona a lo largo de su ciclo vital. El estudio destacaba que, incluso
cuando los inmigrantes poco cualificados encontraban empleo, sus
aportaciones no lograban compensar el uso de servicios públicos a lo
largo de toda la vida, Además, se observaba que los hijos de
inmigrantes poco cualificados tendían a reproducir el mismo patrón,
prolongando los déficits fiscales intergeneracionalmente.
En definitiva, mientras los españoles afrontan una profunda
emergencia social y económica, con pérdida constante de poder
adquisitivo, enormes dificultades para acceder a una vivienda y un
deterioro evidente de la seguridad y de las infraestructuras, el Gobierno
de España avanza en su agenda de sustitución demográfica a costa del
bienestar de todos. El resultado es que cada año la inmigración detrae
a los españoles más recursos de los que aporta, condenando el futuro
de todos.
Desde VOX consideramos que España debe adoptar una política
migratoria firme, clara y respetuosa con la legalidad. No debe
regularizarse a ningún inmigrante en situación ilegal, ya que ello solo
incentiva nuevas llegadas, y debe avanzarse en la repatriación efectiva
de quienes residan ilegalmente en territorio nacional, garantizando así
el respeto al Estado de Derecho y la protección de nuestro Estado del
Bienestar.
ACUERDOS
Primero. Rechazar la regularización extraordinaria de más de
500.000 inmigrantes ilegales en España impulsada por el Consejo de
Ministros, por considerarla contraria al interés general y control
ordenado de los flujos migratorios.
Pleno - 26/02/26
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